Igual que viene, se va …

Ya no pienso mucho. No sé si por agotamiento neuronal o por aburrimiento. Me inclino más por la primera opción, aunque algo aburrida también estoy. He alcanzado una incapacidad manifiesta para analizar las cuestiones que antaño me atenazaban. Considero poco los problemas, como aleccionan en esas clases de mindfulness..., según llega el pensamiento, se va. ...

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