¿Ecológico? Si, gracias.

 

Lunes, 16 de enero

Hoy han abierto una tienda ecológica al lado de casa. Estaba a tope y lo comprendo porque llevaban anunciándolo desde el mes pasado, y las expectativas eran buenísimas en un barrio donde lo procesado invade cada comercio. Mientras esperaba para pagar, he reflexionado sobre las contradicciones que invaden el comportamiento humano. Nos hemos ocupado de contaminar, procesar, transformar, elaborar y modificar los alimentos, para ahora salir a buscar con verdadera avidez algo natural que pagar a precio de oro.

Mientras pensaba esto, he extendido el brazo para coger mantequilla ecológica de la nevera, y ahora, cuando he llegado a casa, al guardarla, he caído en la cuenta de que llevo dos meses con la lactosa eliminada de mi dieta.

Lo más gordo es que ni siquiera sé si soy intolerante a la lactosa, pero actúo y vivo como si así fuera; de hecho me he autoconvencido de que me encuentro mejor física y psicológicamente. En fin, cuando termine la mantequilla, tomaré la decisión sobre si debo eliminarla de mi vida definitivamente o comprar otra.

Martes, 17 de enero 

Bruno y los niños estaban locos por visitar la tienda ecológica, así que esta tarde he hecho un hueco en mi agenda y he ido con ellos. Desde la puerta, han pasado revista a los productos y se han dispersado. Debería haber supuesto que la cosa no iba bien cuando se han dirigido a la zona de chocolates y galletas.

Me he reencontrado con Bruno en la caja registradora y he observado como, con el entusiasmo que le caracteriza, está confundiendo el término ecológico con dietético. Me he dado cuenta en cuanto he visto su carro repleto de patatas fritas ecológicas (no acabo de entender la finalidad ni acierto de esta combinación), unas galletas para celíacos “ultrabañadas” en chocolate muy denso (en casa nadie es celíaco) y tabletas de más chocolate con leche, almendras, avellanas y frutos secos.

Ha coronado la compra dando a los niños, con gran orgullo, una aleccionadora consigna que ha confirmado mi teoría: “Esto es comer salud”. Estaba tan contento, que no he querido aclarar los conceptos, que intuyo, conoce y quiere pasar por alto.

 

Os dejo con una canción que me encanta de Noah Cyrus,  Make Me (Cry) ft. Labrinth

 

 

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1 Comment
  • Isabel
    enero 28, 2017

    Jajajajaja, me muero de risa con la tremenda confusión en la que, por otro lado, creo que muchos de nosotros hemos caído alguna vez, ¿por ingenuidad o por disfrutones? Buenísimo!!!!! yo ahora en un rato me voy a e
    Hacer un curso de iniciación de fit food, a ver si consigo cambiar mis malos hábitos!!!!

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